Pluriempleo juvenil: ¿La emoción o el bolsillo?

TrabajoPor: István Ojeda Bello
En las últimas dos décadas muchas personas y en particular los jóvenes vieron alejarse la posibilidad de escoger una profesión acorde con sus preferencias y al mismo tiempo lo suficientemente remunerada como para dedicarse exclusivamente a eso.
«Es bueno que los jóvenes identifiquen el trabajo con la obtención de ingresos, y eso está ocurriendo con la apertura del sector no estatal», dice Betsy Anaya especialista del Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC).
«Sin embargo, los bajos salarios que predominan en el estatal no los estimula al estudio, o a ejercer, una vez graduados, las carreras que estudiaron», advierte.
Y es que si en 1990 el salario promedio en Cuba era de 189 pesos y constituía el 80 por ciento de todos los ingresos obtenidos por los cubanos cada mes; en 2012 ese salario medio, elevado hasta los 466 pesos, había visto reducir su peso en los ingresos mensuales de la población a menos de la mitad.
Además comenzó a crecer, sobre todo desde 2010, la cantidad de asalariados cuyo empleador no es el Estado pues hoy ya son 429 mil los trabajadores por cuenta propia, de los cuales 126 mil tienen menos de 40 años.
No obstante las pesquisas del Centro de Estudios sobre la Juventud indican que la mayoría de los jóvenes cubanos prefieren, todavía, trabajar en el sector estatal de la economía pues este los provee de una determinada protección y contribuye a su formación profesional.
Así, unas de las válvulas de escape para suplir la evidente reducción del poder adquisitivo del salario está siendo mantener dos trabajos, realidad que impacta fuertemente sobre el segmento de menor edad dentro de la población económicamente activa.
En misa y en procesión
Dos cambios legales importantes catalizaron al pluriempleo en Cuba: primero el Decreto-Ley No. 268/09 promulgado por el Consejo de Estado el 26 de junio de 2009 y un año después la flexibilización y otorgamiento nuevas licencias para ejercer el trabajo por cuenta propia que, entre otras cosas, le permitió a los empleados estatales buscar otras opciones laborales, dentro o fuera de la sombrilla del Estado y sin tener que abandonar sus puestos anteriores.
No obstante todavía el sistema estadístico doméstico parece estar un paso atrás frente a una cuestión con cuatro años de establecida, pues los balances de los recursos laborales de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información, así como del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) no incluyen una categoría específica que permita conocer, por ejemplo, cuántos individuos tienen dos empleos con el Estado.
Impartir clases parece ser una de las opciones más populares para estar, como diría el refrán, «en misa y procesión», obteniendo dos salarios en vez de uno. De hecho, la Universidad Vladimir Ilich Lenin de Las Tunas tiene contratados a 308 trabajadores externos como profesores a tiempo parcial y ellos constituyen más de la mitad de todo su claustro.
Y por la novedad del asunto, el lugar de los jóvenes dentro del trabajo por cuenta propia es seguido de cerca desde los distintos niveles del ministerio encargado de velar por los trabajadores.
Ahora mismo en el balcón del oriente cubano, por ejemplo, mil 95 de sus habitantes menores de 35 años están registrados como cuentapropistas y de ellos 69 todavía son estudiantes, aunque es evidente que muchos laboran sin licencia.
Ese es el caso de «María», quien simultanea sus estudios universitarios con un trabajo en cumpleaños infantiles. «En casa con un solo salario era muy difícil y queríamos hacer el baño nuevo y otras cosas», dice.
Ella admite que «es un sacrificio mío porque tengo que estudiar horas extras, porque me canso mucho, pero he podido llevar las dos cosas y mantener mi rendimiento». No da seguridades de si al graduarse podrá continuar con ambas tareas.
«Guillermo», por otra parte, aprovecha su horario abierto en una institución estatal para editar videos para un fotógrafo. «Me gradué hace poco y se me dio la oportunidad de trabajar con él porque ya yo tenía algunas nociones de edición», explica.
«Me quita tiempo porque es agotador estar sentado frente a una máquina por varias horas. Si económicamente mi trabajo me satisficiera quizás lo dejaría», comenta.
Tanto María como Guillermo coincidieron en que entre los jóvenes no hay mucho conocimiento de la legislación que los ampara para tener legalmente dos empleos.
pena_de_la_pena_yaciel_ainLlegó para quedarse
La Máster en Ciencias Ernestina Arias Rivero, máxima responsable en Las Tunas de la dirección de Trabajo y Seguridad Social, asegura que el pluriempleo «llegó para quedarse» porque «Lo que está queriendo el Estado es el pleno empleo. Si la persona se siente con la fuerza y el conocimiento suficientes para realizar más de una función a nadie se la va negar eso».
Cree que «todavía adolecemos mucho de la información. Por ejemplo cuando se va a ejercer el pluriempleo es la parte de Recursos Humanos la que tiene la obligación de decirle a la persona cuáles son sus derechos y obligaciones. «Deben saber que nunca pueden entrar en contradicción los horarios. El empleo adicional no tiene que ser por un período de ocho horas, la persona puede contratarse por dos o tres horas y por ese tiempo pagársele».
Durante los debates previos a la aprobación del proyecto de ley del Código del Trabajo en la Asamblea Nacional del Poder Popular, María Josefa Luis, especialista del Centro de Estudios sobre la Juventud opinó que «el capítulo VII, dedicado a las relaciones de trabajo especiales, amerita ser trabajado a mayor profundidad. No es conveniente que quede indefinida la obligatoriedad de la firma del contrato de trabajo; esto puede contribuir a la precariedad laboral y a determinadas manifestaciones de explotación, con la consiguiente desprotección del trabajador en situaciones conflictivas».
En el establecimiento de las normas del empleo en Cuba la nación se encuentra en un proceso de readecuación de los instrumentos legales que la soportan.
Así las cosas en el apartado del pluriempleo el asunto deja numerosas interrogantes porque tener dos trabajos, aunque debiera ser transitorio, no apunta a eso para muchos cubanos, especialmente los trabajadores de menor edad, casi siempre en el punto más bajo de las escalas de pago.

Datos de interés
Los estudios afirman que la edad promedio de inserción laboral de la juventud cubana es de 19 años, lo cual es común tanto para el sexo femenino como para el masculino, y se comporta de modo muy similar en todas las regiones del país.
En comparación con la medición efectuada en el año 2004, la proporción actual de los que desean trabajar por cuenta propia casi está duplicada, aunque sigue siendo minoritario frente al deseo de laborar en el sector estatal, según el Centro de Estudios sobre la Juventud.
La Ley del Código de Trabajo refrenda, en su artículo 22, el derecho de los trabajadores a «tener más de un empleo, en los términos y condiciones que estableces el Reglamento de este Código».
Una de las medidas más frescas para facilitar el acceso de los jóvenes egresados de la universidad al trabajo por cuenta propia está incluida en la Resolución número 353 del Ministerio de Financias y Precios, vigente desde el 26 de septiembre de 2013.
La Resolución 353, en su apartado décimo quinto, exonera «del pago de los impuestos sobre las Ventas, Especial a Productos y Servicios, sobre los Servicios y sobre los Ingresos Personales, correspondiente al primer año de operaciones, a los recién graduados que no resulten ubicados en el Plan de distribución de graduados y decidan incorporarse al ejercicio de alguna de las actividades del trabajo por cuenta propia, cumpliendo lo establecido a los efectos por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y por la Oficina Nacional de Administración Tributaria».
Tomado de http://www.soycuba.cu

Acere, que fula se pone el puro

Lenguaje en CubaPor: Yisel Reyes Laffita
“Oye chama eso fue conmigo, porque yo si soy tremendo presidiario y descargo pa tra” le gritó en un ómnibus público, el chofer a un joven que entre un grupo de estudiantes se coló en la guagua, y el cual al parecer le dijo una palabrota al conductor que no alcancé a escuchar.
Pero sea lo que sea que el muchacho le pudo profesar al hombre, y a pesar de que se quiere imponer el modelo de “que la juventud está pérdida”, esas palabras, aunque ya cotidianas, no dejan de ser vulgares y callejeras.
Y no es que me moleste del todo, porque nos hemos acostumbrado de tal manera a utilizar en el lenguaje cotidiano algunas palabrejas y expresiones indefinibles, que aplicadas de manera totalmente impensada pero bastante precisa, y en el momento que nos parece más adecuado, son bien entendidas.
Pero de usarlas como una jerga común e ingenua a “soltarlas” en cualquier esquina o lugar, va mucho, hay quien las dice “tan fresco como una lechuga”, como si fueran chistes o las últimas inclusiones en el Diccionario de la Real Academia.
Y ciertamente aunque ya la RAE admite léxicos como espanglish, inculturación, papamóvil, SMS, e incluso “Acojonamiento”, o como decimos los cubanos “encabronamiento”, creo que Cervantes debe estar revolcándose en su tumba cada vez que un “cubaniche” “suelta” una.
En nuestro país se oye mucho “Asere”, “Monina”, “Que bolá”. Así como otras que se usan en el lenguaje callejero. Algunas las conozco de toda la vida, pero otras van de lo sublime a… todos saben donde.
En la actualidad las madres no son madres, ahora son “puras” y un muchacho no es inteligente, más bien está “bola‘o”,”sopla‘o” o “escapa ‘o. Hoy los amigos son “socios” y “consortes”, y las mujeres “jevitas”, un carro es un “ladrillo” o una “bala”… Ya nadie facilita un encuentro amoroso, sino “pone una piedra”, y no se bebe una cerveza: “se echa una birra”.
Generalmente somos los jóvenes quienes cultivamos la jerga marginal, porque, erróneamente, pensamos que nos hace más “modernos” o tememos ser rechazados por un grupo social determinado. A veces, no comprendemos que con nuestra actitud dificultamos la comunicación entre los seres humanos.
Sin embargo, las cuasi palabras inexorablemente no cambian con el correr de los tiempos y las generaciones, y se trasmiten de padres a hijos de tal forma que no se quedan al pasar los 30 años, sino que como el conductor de la guagua nos ¨coje¨ la tercera edad en esa inculturación.
Expresarse de forma correcta no significa decir metáforas, ni locuciones “cultas” en todo momento. En reuniones informales, entre amigos, se admiten ciertas frases, sin vulgaridad permanente, porque realmente a veces ni siquiera nos damos cuenta que las usamos.
Y si alguna vez fuese decretada su prohibición, sería para nosotros un buen castigo, pues pasaríamos mucho trabajo para expresar determinadas impresiones, emociones y pasiones con las cuales a diario solemos confrontarnos. Pero ahí radica el verdadero encanto, en saber cómo hablar según el lugar y las circunstancias.
El idioma forma parte de la identidad personal y de los pueblos. Ese privilegio nos confiere gran responsabilidad, la cual debemos asumir seguros de su trascendencia. Tenemos que fomentar el buen hablar para evitar que vocablos soeces se arraiguen.

Venta de carros en Cuba: Se acabó el abuso, llegó la indignación

PeugeotPor: Yisel Reyes Laffita
Cuando vi los precios de los carros que supuestamente podemos comprar los cubanos no pude hacer más que reírme, realmente ahora que lo pienso no se si de la indignación o si del hecho de que ni reencarnando en una exitosa periodista del mejor periódico del mundo pueda comprarlo.
Pero lo cierto es que me reí, recuerdo que una amiga me preguntó: viste, ya te puedes comprar un carro, y le contesté si, de juguete, y a otro, que no, para qué, me gusta hacer ejercicios.
Sin embargo debo admitir que mi falta de curiosidad no es la misma de mis coterráneos pues toda una ola se ha levantado desde el pasado 3 de enero, cuando entró definitivamente en vigor el decreto que permite a los cubanos “adquirir ciclomotores de combustión interna, motocicletas, autos (…)”, y que según el catálogo que comenzó a circular, el automóvil nuevo más barato vale 91 mil pesos convertibles y el de uso más barato vale 21 mil pesos convertibles.
Como me dijo un amigo, no creo que sea necesario reproducir los numerosos sentimientos de indignación que sienten casi todos los cubanos que han podido hacerse de los precios, o sea los que están en el extranjero y pensaron que podían ayudar a su familia con algo más que una remesa mensual.
Pues el cubano de a pie está más preocupado por como llega a fin de mes y se hace de cosas más alcanzables como comida, vivienda o ropa. Porque algo hay que significar, le ronca que un carro le pueda costar a un cubano más de 200 mil CUC cuando más de la mitad de los que viven en la isla nunca han visto mil de un solo golpe.
Eso sin contar que te puede costar hasta el triple de lo que cuesta una casa, porque seamos sinceros en Cuba no hay quien tenga ese dinero, porque si lo tenía ya no vive en Cuba, y si lo tiene y aún vive ya se agenció uno moderno, pero de esos que vendieron los que cumplen misión internacionalista con carta y todo, y que les salió en menos de 40.Catálogo de venta
Sin embargo no voy a tratar de interpretar las razones de la política económica y social, porque por un lado hablamos de solucionar el problema del “deterioro acumulado en el transporte público”; es decir, otra medida -una de las tantas- que impone precios inverosímiles con el objetivo de recaudar divisas y reinvertirlas en algo que beneficie a todo el pueblo y que esta vez ha llevado a otorgarle a un Peugeot el mismo valor que un Ferrari tiene en el mercado automovilístico internacional. Y tratar de justificar las tarifas se convertiría en un arma de doble filo, así que ni lo intento.
Pero como leí en un blog de una colega, que trató de encontrarle lógica al asunto, al parecer todo está en subir el precio para sostener, en éste caso específico, el transporte público.
Pero igual, sino eres ¨deportista¨, ¨doctora¨ o ¨artista¨ no te puedes hacer ilusiones pues te pasaras unas cuantas vidas de trabajo sin tocar un medio para otra cosa, o sea, misión imposible.
Pero igual que todo después de la “furia” inicial, los ¨modelitos¨ seguirán en las tiendas muertos de la risa y el aburrimiento, solo para que las personas pasen, miren y sigan, como la mayoría de las mercancías que se pudren en las tiendas recaudadoras de divisas, creo que debemos revisar el problema con los precios, porque no vender no nos llevará a mejorar la economía y los problemas del pueblo, pero bueno, eso es solo una sugerencia.
Mientras sigo en mi bicicletita, haciendo botella y ejercicios, pensándome una vida mejor dónde soñar no me salga tan caro y comprar un carro sea más que una utopía.

¿Serán magos los reyes?

Reyes magosPor: Yisel Reyes Laffita
Para un cubano, que su salario promedio ronda entre los 12 y 14 pesos (hablando en CUC), que un juguete, medio responsable, cueste aproximadamente 10, sí, tienen que ser magos.
Lo cierto es que aunque en Cuba se ha perdido un poco la tradición, en parte por los niveles adquisitivos de la mayoría de los cubanos, desde hace unos cuantos años atrás se trata de recuperar, pero con esos precios celestiales no hay quien de con la verdad.
Aunque mi bebé tiene solo cuatro años desde hace más de dos me propuse educarlo bajo esas costumbres, así que desde hace varias semanas me aventuré a la misión imposible de encontrar un juguete adecuado para él con un precio que se ajustara a mi.
Lo de misión imposible porque no fue hasta ayer que pude encontrar uno que calificara en cualquiera de las dos ligas, y hasta ayer, porque era el juguete o la vida, así que me vi obligada a coger lo que apareciera o a ver a mi pequeño desilusionarse porque los reyes magos no llegaron a tiempo.
¨Mamita quiero que los reyes me traigan un robot, un disfraz o un carro de control remoto¨ y yo más ingenua que él le contesté si mi cielo pórtate bien, come solito y respeta a los mayores y los reyes escucharán tu pedido.
Digo que más ingenua porque cuando vi que un robot costaba 40 CUC (Pesos convertibles) que es el equivalente a mil pesos cubanos y un carro de control remoto 80 CUC, saquen cuenta, y que ni en los centros espirituales había disfraz, entonces la que tuvo que volverse maga fui yo.
Primero tuve que cambiar la historia y decirle que los reyes eran muy pequeños y no podían con tanto peso, que a medidas que él creciera, ellos también lo hacían, y cosas por el estilo, no me gusta mentirle a mi hijo pero necesito tiempo para reunir lo suficiente para un juguete de los de su lista.
No se muy bien bajo que leyes del mercado nos regimos en Cuba, o no es problema de saber sino de entender, pues con patines que cuestan 34 CUC, carros de más de 20 y aviones de igual precio, valorando el CUC a 25 pesos en moneda nacional y a casi un dólar americano, debo dejar de vivir (comer, aseo personal, ropa, teléfono, corriente….) unos cuantos meses para poder complacer a mi hijo una vez al año.
Y eso sin contar la mala calidad de los juguetes de hoy, que de mirarlos se rompen o te dan ganas de llorar cuando ves que en algo de menos de 30 centímetros se te va el salario de un mes.
Tampoco entiendo el por qué tenemos que extranjerizarnos de tal manera que no exista ni un solo juguete nacional en el mercado, los personajes de Toy Story son muy monos, al igual que Ben 10 con todos sus artefactos, pero por qué no puedo encontrar a Elpidio, Palmiche o a Matojo.
Incluso el extranjero me lo pueden vender en divisa y el nacional en su peso, o como quieran,siempre y cuando lo pongan al alcance del cubano trabajador que no cobra más de 20 CUC, que pueda además de complacer a su hijo no tener que volverse mago para subsistir lo que queda del mes.

A cobro revuelto, ganancia de multados

Por Yisel REYES LAFFITA

Fotos: Lorenzo CRESPO SILVEIRA y Leonel ESCALONA FURONES

Como un monstruo de mil cabezas, al que le cortas una y le crecen 10 más, se presenta el panorama del cobro de multas en el municipio de Guantánamo.

Ese pago en dinero que se impone a las personas ante determinadas violaciones de la Ley, parece andar por un callejón sin salida que compromete en primer lugar, el respeto ciudadano, la disciplina en el cumplimiento de una obligación y también a las arcas del Estado, que no ven retornar ese reembolso por lo que alguien rompió, destruyó o no acató. foto 1

Como muestra de ello, hoy andan por nuestras calles, infractores que adeudan miles de pesos, y acumulan hasta una veintena de sanciones. Solo en la capital provincial, ascienden a más de 10 mil los que desde el 2009 esquivan las leyes y evaden el pago de cerca de 13 mil multas, que representan dos millones y medio de pesos, dejados de ingresar al presupuesto estatal. Sigue leyendo