San Joaquín sin carnaval

Por: Yisel Reyes Laffita
carnaval-2013Como es normal cada año para esta fecha son días de jolgorio, de alegría y expansión. Guantanameros y visitantes arrollan al ritmo de las comparsas, cantan los anónimos estribillos del momento y disfrutan de las carrozas, los efectos pirotécnicos, el ron Puerto Palma, la cerveza, el lechón asado y todo lo que arrastra consigo el carnaval.
Sin embargo, tan esperado espectáculo, propio de las celebraciones que desde hace más de medio siglo se hacen a los patrones de las diferentes villas cubanas, dejó este año, como en otras ocasiones, a nuestro Santo sin fiestas: nuevamente se quedó San Joaquín sin carnaval.
Varias han sido las explicaciones anteriores, entre ellas la de que dependemos de algunos recursos de otras provincias, también en fiestas para estos meses, y el hecho particular de que nuestro carnaval se celebre de jueves a domingo y el 16 de agosto, día del Santo Patrón, no coincida con esos días de la semana. Pero el 2013 no tiene ese problema, el 16 es viernes.
Aunque hagan pobres intentos por no dejar pasar ese día, no es suficiente, además de que me queda el bichito de por qué si en los inicios de la programación tenía como fecha del 15 al 18 de agosto, hoy tratan el tema como si fuera secreto de Estado.
Y si bien es verdad que el Estado cubano ha cuidado y apoyado el rescate y revitalización de las fiestas populares, también lo es el hecho de que la irrupción carnavalesca, en su dimensión complementaria de patrimonio inmaterial, forma parte de una cultura tradicional y popular o folclórica, basada, especialmente en la tradición, que no se está respetando.
San Joaquín, según la tradición católica y ortodoxa, fue el padre de la Virgen María, y es conocido como el santo patrón de numerosos pueblos en América, España y las Filipinas. En Cuba lo es de algunos poblados como San Luis (Santiago de Cuba), Bayamo (Granma) y Guantánamo.
En nuestra provincia las fiestas patronales se esperan y preparan por sus habitantes durante todo el año, y es bueno reconocer que en los últimos existe cierta mejoría en la organización y proyección general del festejo, lo que incluye el serio trabajo que se ha venido realizando con las agrupaciones populares tradicionales, reteniendo el origen del barrio de éstas.
Todos quieren y esperan los paseos pintorescos, los estribillos chispeantes y los pasos de calle en las comparsas, además de las bebidas, la comida y los bailes que movilizan la parranda.
¡Y qué parranda!, porque si bien nos reconocemos como expertos bailadores de cualquier cosa, incluso hasta de un simple ritmo que fluye de hacer sonar una lata con un palo, durante las fiestas del carnaval hay uno que distingue: la conga.
Pero todo eso es parte de la tradición, los bailes, las congas, los disfraces, la unión carnavalesca de todos los que recurren al jolgorio, y de eso es de lo que no podemos olvidarnos, forman parte de la cultura de un pueblo, son expresiones visibles de su identidad.
Y los carnavales en sí mismos son eso: suma de costumbres y expresiones, aprendidas, espontáneas… y celebrar el cumpleaños del Santo Patrón el día que le corresponde forma parte de eso. Varias serán las explicaciones, pero este año no había justificación, se pudo proyectar la fiesta entorno al día 16.