Changüisiando

Por: Yisel Reyes Laffita

Cuando creces escuchando acerca de una persona por su sobre nombre, nunca te imaginas que la señora alta, delgada, de andar pausado, que ves casi todos los días coger el ómnibus a tu lado, es la misma que en el mundo danzario se conoce como la Damadel Changüí.

Así que grande fue mi asombro cuando descubrí que la maestra de generaciones de bailadores del changui, y primera bailarina de ese género en la provincia, la que todos, dentro y fuera de ese círculo conocen como Bella, es la misma señora esbelta y lánguida que vive a pocas casas de la mía: Evelia Noblet Colas.

Aunque no recuerda muchas fechas, ya que en pocos meses cumple 85 años, ¨no olvida nunca¨ como se baila el changüí, pues aún tira uno que otro pasillo cuando una peña, en honor a ella llega hasta su casa.

¨Creo que aprendí a caminar bailando, porque si mal no recuerdo lo hago desde que tenía cinco años. Vivía en Arroyo Hondo, donde se tocaba mucho changüí, así que antes que ir a la escuela, iba adonde con marímbula y bongó se creaba música¨, confiesa entre añoranzas.

La facilidad de mudarse para Guantánamo cuando aún era muy pequeña, le daba las opciones de bailar el género que quisiera, si ese era su deseo pero crecer con ese ritmo tan cerca y escucharlo casi como una canción de cuna hizo de Bella una apasionada del changüí.

¨Siempre iba a los encuentros donde ese fuera el tema principal, bailaba aunque no me lo pidieran, lo que me hizo famosa entre los changüiseros, así que cuando llegó el momento de que se retirara la bailarina del grupo Changüí Guantánamo, Chito Latamble, que era su director, en ese entonces me pidió que me uniera a ellos y por supuesto acepté¨, dice.

Pero eso sería en 1987, porque hoy lleva cinco años retirada después de dejar en las pistas profesionales, 20 años de su existencia, los cuales alega ¨representan casi todo¨.

¨Con el grupo conocí muchas cosas interesantes, me gané mi fama, visité países como Estados Unidos, Francia, España, Holanda, Inglaterra, puede que olvide varias cosas, pero el ritmo no, porque ahí está mi vida, revela¨.

Madre de cinco hijos, a los que transmitió la cadencia pero no la pasión, la podemos encontrar sentada en su casa como quien espera que una guitarra, un bongó, una marimbula… le toquen a la puerta para comenzar la cumbancha.

Parca, esbelta, pausada…. Sí, pero alegre, fiel a sus tradiciones, a sus movimientos… también, acciones que le valieron para convertirse en la legendaria Dama del Changüí, una de las personalidades a la que se dedica la sexta edición del Festival Nacional de Changüí Elio Revé Matos.

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