Un milagro de los hombres

Por: Arlin ALBERTY LOFORTE

Una mujer guantanamera de 34 años llegó al Hospital General con dolores de parto a la vez que su abdomen comenzó a crecer más de lo normal. Un quiste gigante en su ovario izquierdo se había reventado poniendo en peligro su vida y la de su bebé, ambas están en excelente forma gracias a la pericia de los médicos…

Para Danuvis Durán Rojas el pasado 23 de febrero será, por muchas razones, un día inolvidable, no solo porque su pequeña Leydis Yuliana Ramírez Durán llegaba a la vida, sino porque ella también tendría un nuevo comienzo luego de situaciones excepcionales.

Todo comenzó alrededor de las 10 de la noche del día 22. Cuando terminaba de ver la novela en su casa del 14 Sur # 855 (altos) entre Cuartel y Ahogados en la ciudad de Guantánamo, cuando una fuerte contracción le indicó que su embarazo de 38 semanas llegaba a término.

“Sentía también dolor de ovarios y en la cadera, y enseguida nos trasladamos para el policlínico Asdrúbal López en el sur de la ciudad. La remisión para el Hospital General no se hizo esperar”, narra esta mujer de 34 años de edad.

En el cuerpo de guardia de ginecobstetricia la examinaron, pero como el cuello del útero estaba cerrado y todo los demás parámetros normales, la ingresaron en la sala 2D para gestantes, mientras llegaba la hora de que su bebé naciera.

“A las 2 de la madrugada los dolores no eran de parto, sentía gases y otros síntomas”, cuenta Daniuvis.

“Enseguida me llevaron para preparto -continúa- donde las enfermeras me trataron muy bien y tras la indicación de un ultrasonido, una doctora me acompaña para hacerme el examen. Yo estaba bastante intranquila, más que por el dolor, por la preocupación, pues aunque los doctores, muy profesionales por cierto, hacían lo posible por no preocuparme, algunos se rascaban la cabeza en un gesto de alerta, eso me daba la idea de que algo no andaba bien”.

Cuando se vencen los muros

Comenzaron entonces los exámenes. Tomaron el foco fetal y la bebé estaba bien, pero llegaron otros médicos y como cuenta esta madre, luego de que todo un gran equipo de especialistas desfilara por allí, con detalle uno de ellos le explicaría la decisión del equipo médico: debían intervenirla quirúrgicamente con urgencia, pues el último ultrasonido revelaba que en su abdomen había gran cantidad de líquido y eso ponía en peligro su vida y la de la bebé, aun cuando dentro de su útero todo seguía bien.

El doctor Otto Ortega Ochoa, especialista de primer grado en ginecobstetricia y Máster en Atención Integral a la Mujer, repasa los síntomas que le hicieron llegar hasta la paciente entre las 3:30 y las 4:00 de la madrugada:

“Ya en la sala de gestantes, comienza a percatarse de que su abdomen aumentaba de tamaño rápidamente, a tal extremo que comenzó a sentir molestias en el hombro derecho y falta de aire. Entonces es remitida rápidamente a la guardia de ginecología”.

Con un gesto de asombro en el rostro prosigue su explicación: “Lo que sí le puedo asegurar que en los 20 años que tengo en la especialidad y los 24 como médico nunca había visto nada semejante”.

Aportando detalles a la historia está Roberto Lantigua Barrios, especialista de primer grado de cirugía general y Máster en Urgencias Médicas, quien junto al doctor Ortega atendió el caso.

“Era algo agudo, de rápida aparición y de lo que hasta el momento no sabíamos nada. De inmediato, como parte de todos los cuidados que se tienen en cuenta dentro del Programa de Atención Materno Infantil (PAMI), se convocó a la comisión de atención a la materna crítica y se reunió un equipo multidisciplinario para llegar a un diagnóstico”.

Cirujanos, anestesiólogos, intensivistas, el obstetra de guardia, neonatólogos, clínicos, examinaron de conjunto a la paciente y la decisión fue operarla para primero, extraer a la bebé y luego, buscar y eliminar las causas de la gran cantidad de líquido que tenía en el abdomen.

“Sacamos tres litros de un líquido claro, amarillento, y para sorpresa nuestra, provenía de un quiste gigante en el ovario izquierdo”, dice Ortega con el brillo en los ojos de quien gusta de casos extraños, en los que la ciencia y las buenas prácticas ganan la batalla.

Según estos apasionados especialistas el quiste, sin el contenido líquido dentro, era como un globo desinflado de 28 centímetros de largo por 21 de ancho, sin dudas, algo sin precedentes en el Agostinho Neto.

“Las causas de la aparición de un tumor las conocemos. Se han visto en algunos casos en los inicios del embarazo y cuando su tamaño sobrepasa los 10 centímetros antes de las 16 semanas, se procede a operar pero nunca nos habíamos encontrado con uno de tal magnitud al término de la gestación”, explica el también perinatólogo Ortega.

“Lo sorprendente es que estuvo ahí pero el abdomen no creció más de lo normal, sino hasta que la paciente acude al hospital porque se había reventado. Sospechamos que estaba por detrás del útero y como durante el embarazo también está lleno de líquido, no se vio el que tenía en el ovario. Solo cuando llegó el momento del parto y comenzaron las contracciones entró en conflicto por el espacio y se reventó”, añadió Lantigua.

Obra divina de los hombres

“La operación trascurrió sin complicaciones durante una hora y media. Con siete libras de peso nació Leydis Yuliana y con el mayor índice de vitalidad posible para un recién nacido”, aseguró Roberto Lantigua Barrios .

La madre y su bebé están ahora en la sala 3I cama 10, pues la favorable evolución de ambas y éxito del proceder quirúrgico no requirieron de atenciones en salas de terapia ante las posibles complicaciones que para satisfacción de todos no ocurrieron.

Sentada y lactando a su pequeña estaba Danuvis cuando llegamos. La sonrisa en su rostro a poco más de 24 horas de operada, dejaba por sentado el éxito de los médicos y el personal de apoyo durante la operación y en el seguimiento evolutivo de la paciente.

“Me reí cantidad durante la cirugía -cuenta- pues la anestesia para cuidar de mi bebé fue raquídea y pude saber cómo iba todo mientras ocurría. Han sido maravillosos conmigo y no me cansaré de estarles agradecida a ellos y a la vida por haber nacido aquí”, dijo, mientras la pequeñita Leydis Yuliana se estiraba en un gesto que a todas luces indicaba satisfacción.

Este no es el primero, pero tampoco será el último. Muchos son los casos que a diario convierten en gigantes a los trabajadores de la salud en Cuba, quienes demuestran con creces que los hombres también hacen milagros en la tierra.

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Un comentario el “Un milagro de los hombres

  1. Verdad que en la medicina cubana se ven cada cosas tan increíbles, menos mal que tenemos gente como Arlincita pendientes de esos milagros porque si no pasarían desapercibidos, gracias a ti por compartir un logro como este.

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